El poder de la obediencia y la unidad

Escogida por Dios


LECCION 1 - El poder de la obediencia y la unidad - Una introduccion al libro de Ester

¿Aproximadamente en el año 1051 a. C.,  el primer rey de Israel, Saúl ofreció a Dios un sacrificio en total desobediencia a Dios (I Samuel 15).  Esta  acción  marcaría el destino de la nación de Israel por las siguientes generaciones.  Saúl un rey a quien le era más importante complacerse a sí mismo y ser estimado por los demás que el complacer a Dios y darse por completo al cumplimiento del propósito en su vida.   Por lo que Dios escoge a David, hijo de Isaí, de la tribu de Judá, para unir, reinar y apacentar a su pueblo. David, un hombre conforme al corazón de Dios, que reinó cuarenta años sobre Israel (1011 al 971 a.C.) trayendo un avivamiento y  un estilo de vida de adoración para Israel (I Samuel 16).

 

Es el rey Salomón, el hijo de David, el destinado por Dios para la construcción del Templo en Jerusalén (II Samuel 7:13-29, I Reyes 6:38).El día que fue dedicado el Templo,  Salomón ofreció sacrificios a Jehová, los sacerdotes metieron el Arca del pacto de Jehová en su lugar, en el lugar santísimo, y cuando los sacerdotes salieron, la nube llenó la casa de Jehová.  La gloria de Dios llenó el lugar de tal manera que los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube. El Señor cumplió su palabra, lo que había dicho que el hijo de David se levantaría y se sentaría en el trono de Israel y edificaría la casa al nombre de Jehová Dios de Israel y se recordaría el Pacto de Jehová con su Pueblo.  Salomón delante del altar, en presencia de todo Israel, extendió sus manos al cielo, se arrodilló,  adoró, declaró,  oró e imploró y Jehová le respondió (I Reyes 8 y 9).


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Dios cumple y escoge en Su tiempo con un proposito especifico.



Pero Salomón no obedeció a la Palabra de Dios. Se casó con mujeres extranjeras y permitió que la idolatría hiciera su entrada triunfal a Israel.   El corazón de Salomón no estaba cerca  Dios aunque era poderoso, rico y  famoso,  amó a la hija de Faraón y a muchas mujeres extranjeras e inclinó su corazón a los dioses de ellas, desobedeciendo abiertamente la Palabra de Dios  y quebrantando el Pacto.  “Dijo Jehová a Salomón: por cuanto ha habido esto en ti, y tu no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé de ti el reino, y lo entregaré a tu siervo.  Sin embargo no lo haré en tus días, por amor a David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo.  Pero no romperé todo el reino, sino que daré una tribu a tu hijo, por amor a David mi siervo, y por amor a Jerusalén, la cual yo he elegido” (I Reyes 11).

Al morir Salomón vino el cumplimiento de la Palabra, la nación se dividió en dos reinos.  En el año 931 a.C. diez tribus formaron el Reino del Norte, conocido también como  Casa de José o Casa de Israel, cuya capital fue Samaria, y el Reino del Sur o Casa de Judá conformado por Judá y Benjamín, cuya capital fue Jerusalén.
Roboam,  el hijo de Salomón que fue hecho rey,  no escuchó el consejo de los ancianos sabios, sino que se dejó llevar por el consejo que deseaba escuchar, el de los jóvenes con quienes se había criado. 

La desobediencia de Roboam produce rebeldía en el corazón del pueblo.  Al no escuchar, la Palabra dicha  por Jehová se cumple: Israel se aparta de la casa de David declarando que no tienen parte con la casa de David,  hacen de Jeroboam su rey y queda sólo Judá al servicio del rey  Roboam (I Reyes 12).  
Jeroboam, por temor y actuando por su propia mano,  desvía al pueblo hacia la idolatría destruyendo la unidad en el servicio a Dios.  Establece dos becerros de oro como los dioses de Israel,  cambia el lugar de adoración de Jerusalén a Dan y Bet-El, edificando casas sobre los lugares altos, cambiando el sacerdocio, instituyendo nuevas fiestas para ofrecer sacrificio no agradable ni santo al único y verdadero  Dios. 

En el año 722 a.C. bajo el reinado de Oseas,  después de que todos los reyes de Israel actuaron contrariamente a la Palabra desobedeciendo y endureciendo su cerviz,  Dios permitió que los asirios los invadieran, los sitiaran, los llevaran cautivos a Asiria y que sus ciudades fueran pobladas otros pueblos  (II Reyes 17). 

El Reino del sur o Casa de Judá no obedece el llamado de Dios al arrepentimiento.   Los profetas han exhortado a Judá a volver a las sendas antiguas, a arrepentirse de su idolatría  y desobediencia. Pero a pesar de que se levantaron algunos reyes que gobernaron con temor a Dios y permitieron un  avivamiento volviendo a la Palabra y a la vida de adoración, Judá no hizo caso. En el año 605 a. C.  Nabucodonosor  de Babilonia atacó a Jerusalén y llevó cautivos a Babilonia al rey de Judá y a sus príncipes.  En esta primera deportación iba cautivo Daniel (II Reyes 24 y Daniel 1:1-2).  En el año 597 a.C. Nabucodonosor volvió a sitiar  Judá y estando abierta una brecha en el muro de la ciudad huyeron de noche todos los hombres de guerra, incluyendo el rey,  por el camino de la puerta que estaba entre los dos muros siendo apresados por los caldeos en las llanuras de Jericó.   En el año 586 a. C. se da la tercera deportación, ya sin rey y siendo destruida la ciudad y  saqueado y destruido el Templo fue conquistada definitivamente Judá.   

En el mes quinto, a los siete días del mes, siendo el año diecinueve de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén Nabuzaradán, capitán de la guardia, siervo del rey de Babilonia. Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y todas las casas de los príncipes quemaron a fuego.  Y todo el ejército de los caldeos que estaba con el capitán de la guardia, derribó los muros alrededor de Jerusalén.  Y a los del pueblo que habían quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia, y a los que habían quedado de la gente común los llevó cautivos Nabuzaradán, capitán de la guardia. Más de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de la guardia, para que labrasen las viñas y la tierra.  Y quebraron los caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y llevaron el bronce a Babilonia.

Llevaron también las paletas, las despabiladeras, los cucharones, y todos los utensilios de bronce con que ministraban; incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata; todo lo llevó el capitán de la guardia. Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomón había hecho para la casa de Jehová; no fue posible pesar todo esto.

Tomó entonces el capitán de la guardia al primer sacerdote Seraías, al segundo sacerdote Sofonías, y tres guardas de la vajilla; y de la ciudad tomó un oficial que tenía a su cargo hombres de guerra, y cinco varones de los consejeros del rey, que estaban en la ciudad, el principal escriba del ejército, que llevaba el registro de la gente del país, y sesenta varones del pueblo de la tierra que estaban en la ciudad.  Estos tomaron a Nabuzaradán, capitán de la guardia, y los llevó a Ribla ante el rey de Babilonia.  Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en la tierra de Hamat.  Así fue llevado cautivo Judá de sobre su tierra” (II Reyes 25)

“Y quemaron la casa de Dios, y rompieron el muro de Jerusalén, y consumieron a fuego todos lsus palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables.  Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia, y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de los persas; para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años fueron cumplidos” (II Crónicas 36: 19-21, Jeremías 29:10 y Daniel 9:2).

Lejos de Jerusalén y del lugar donde Dios había manifestado su gloria, los israelitas exiliados establecieron sinagogas para poder preservar los mandamientos y ordenanzas de Jehová. Habían aprendido que Dios cumple su palabra, que su Palabra es vida,  es verdad y es el camino que conduce al reposo (Deuteronomio 6 y 28, Salmo 19,  Jeremías 16).

En el año 539 a. C. los babilonios son conquistados por los medos y los persas (Daniel 5).  Isaías había profetizados, unos 175 años antes de que Ciro naciera, que Dios lo levantaría con un propósito específico  (Isaías 44:28).

“Más el primer año del Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reinado diciendo:
Así dice Ciro rey de los persas: Jehová el Dios de los cielos me ha dado todos los reinos de la tierra, y me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá.  Quien haya entre vosotros de su pueblo, sea Jehová con Dios con él, y suba  a Jerusalén que está en Judá, y edifique la casa a Jehová Dios de Israel, la cual está en Jerusalén. Y a todo el que haya quedado, en cualquier lugar donde more, ayúdenle los hombres de su lugar con plata, oro, bienes y ganados, además de ofrendas voluntarias para la casa de Dios, la cual está en Jerusalén.”         II Crónicas 36:23 y Esdras 1:1-4

Y es a este grupo que volvió del destierro babilónico a los que se conoce como el remanente y a los que permanecieron en el exilio se les conoce como los dispersos o los de La Diáspora.  En  el libro del escriba  Esdras encontramos descrito el retorno del remanente y la reconstrucción de segundo templo durante el tiempo de los profetas Hageo y Zacarías.   En el libro de Nehemías se relata la reconstrucción de los muros de Jerusalén.    El libro de Ester, narra el intento de destrucción del pueblo de Dios por mano persa, durante  los  años que acontecen entre el libro de Esdras y Nehemías.  En el libro de Ester, entonces,  encontramos parte de la historia vivida por los desterrados o los de la Diáspora.

De manera que Ester se sitúa históricamente en el período en que Persia está gobernada por el rey Asuero, también conocido como Jerjes, que ha sucedido al rey Darío I (Esdras 6) y que precede al rey Artajerjes I (Nehemías 2).    Se encuentra entre el tiempo transcurrido en el  capítulo 6 del libro de Esdras, cuando se termina la construcción del Templo, es dedicado a Dios con gozo y acción de gracias y es restaurada la fiesta de la Pascua.

Ester, una joven judía que hace uso de su posición en el reino para cumplir con el propósito por el cual Dios la había colocado en ese lugar: salvar  su pueblo del exterminio para preservar el linaje de la simiente prometida, el linaje de David del cual el Mesías prometido vendría. El libro de Ester nos presenta un desafío a tomar el lugar en el reino de los cielos y a estar dispuestos, así como Pablo, a vivir o a morir,  si es necesario,  para alcanzar  el cumplimiento del propósito de Dios en nuestra vida en aras de la expansión del Evangelio.  Ester así lo enfatiza diciendo  “Si perezco, que perezca”.

Habiendo  concluido los 70 años de cautiverio, Ciro  decreta que todo judío podía subir a Jerusalén a reconstruir el Templo.  En el año 534ª.C. se detiene la reconstrucción y en el año 520 a. C. se reanuda.  Aun cuando un remanente se encontraba en Jerusalén para  la reconstrucción y para volver a la tierra prometida,  para volver al  pacto de Dios hecho a Abraham, a Isaac, a Jacob, muchos permanecieron en las ciudades del cautiverio.  No todos habían sido asimilados por la cultura de los conquistadores, muchos permanecieron fieles a la Palabra aunque lejos de Jerusalén.  Entres estos se encontraba Ester y su primo Mardoqueo.   Y aunque no se menciona el nombre de Dios, su soberanía y poder se hacen manifiestos a lo largo de todo el libro. 

Como dice un comentarista bíblico “La importancia del libro de Ester consiste en su testimonio tocante a la protección no manifiesta pero efectiva que Dios le daba a su pueblo disperso, Israel.  El nombre de Dios no aparece ni una sola vez en estas páginas, pero no hay otro libro de la Biblia donde la divina providencia sea más sobresaliente. Fue solamente un remanente del pueblo judío el que regresó a Jerusalén.  La mayoría prefirió la vida fácil y lucrativa que estaban disfrutando bajo el dominio de los persas en la tierra del cautiverio.  Sin embargo, Dios no les abandonó.  Lo que Dios hizo allí por Judá, lo estaba haciendo por todo el pueblo del pacto”.  
La Palabra de Dios se cumple.  Todo lo que el Señor ha hablado tiene su cumplimiento en el tiempo exacto.  El envía su Palabra y su Palabra produce exactamente para lo cual ha sido enviada.  La obediencia a su Palabra  produce libertad y vida.  La desobediencia a su Palabra produce división y esclavitud.
Toda escritura es inspirada por Dios, es el aliento de vida de Dios que saliendo de su boca  sopla sobre cada uno de nosotros. Es La Palabra del único y sabio de Dios. Es La Palabra del Dios Vivo y Verdadero.  La Palabra del Padre de las Luces en el cual no hay mudanza ni sombra de variación.  Es Palabra de vida… La Palabra del Creador de todas las cosas. La Palabra por la cual todo lo creado subsiste… por la cual subsistimos. En guardarla hay grande galardón.

LA PALABRA DE DIOS ES ETERNA y  SUS PENSAMIENTOS NO SON tus pensamientos, ni tus caminos SUS CAMINOS.  “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis camino  más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.  Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar, y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, ASÍ SERÁ MI PALABRA QUE SALE DE MI BOCA; NO VOLVERÁ A MÍ VACÍA, SINO QUE HARÁ LO QUE YO QUIERO, Y SERÁ PROSPERADA EN AQUELLO PARA QUE LA ENVIÉ. El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies; ¿Dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi reposo? Mi mano hizo todas estas cosas, y  así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra… Porque con alegría saldréis, y con paz seréis devueltos; los montes y collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.  En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán;  y será a Jehová por nombre por señal eterna que nunca será raída.” (Isaías 55 y  66)

“Cuando llegó el mes séptimo, y estando los hijos de Israel ya establecidos en las ciudades, se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén…y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos, como está escrito en la Torah.  Y colocaron el altar sobre su base, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos a Jehová, holocaustos por la mañana y por la tarde.  Celebraron asimismo la fiesta solemne de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por orden conforme al rito, cada cosa en su día…”   Esdras 3

 

TAREA

Lección 1

El maestro, el que nos guía a toda verdad,  es el Espíritu Santo de Dios.  Él nos guiará a través de este hermoso estudio del libro de Ester.  Su Palabra quedará cincelada en nuestro corazón,  producirá vida y con acciones de gracias viviremos una vida de adoración y servicio a Dios que edifica SU CASA como hijas que construyen SU NOMBRE, nombre sobre todo nombre ante el cual toda rodilla que está en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra se dobla, para que toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, el Mesías prometido, el Ungido de Jehová, PARA GLORIA DE DIOS.


1.    Ora al Padre en el nombre de Jesucristo para que seas guiada por el Espíritu Santo y su revelación venga.
2.    Lee todo el libro de Ester. Es una historia inspirada por Dios.  Trata de no interrumpir tu lectura.  Sólo lee…
3.    Trata de responder a estas preguntas sin ir a ninguna fuente bibliográfica. Recuerda que  La Palabra se interpreta a sí misma.  Sólo lee y si es necesario lee otra vez…  y anota:

  • ¿Cuál es tu primera impresión?
  • ¿De qué habla más? ¿Qué narra? ¿A quién va dirigido? ¿De quién o de qué se escribe?
  • ¿Quiénes son los  personajes principales?
  • ¿Puedes anotar cuándo sucede? ¿Dónde se desarrollan los eventos? Puedes  consultar la línea de tiempo adjunta. ¿Por qué habrá sido escrito?

4.    Lee nuevamente y anota las palabras que más se repiten.  Recuerda que esto te ayudará a encontrar el tema principal del libro.  Marca los personajes y todo lo relacionado con el tiempo.  
5.    Haz una lista de todo lo que encuentres sobre Ester.
6.    ¿Cómo se relaciona el contenido de este libro con el título de esta lección?
7.    ¿Qué produjo la desobediencia de la reina Vasti?  ¿Por qué era importante que la desobediencia de la reina no pasara desapercibida?
8.    Si Ester calla, mantiene escondida su identidad  y no confía en Dios ¿Crees que hubiera tenido alguna repercusión más allá de su propia vida?
9.    Puedes meditar en el propósito por el cual Ester fue llevada al Palacio.  Y cómo es que exactamente esta historia está aconteciendo en el tiempo exacto en que es terminado y dedicado el Templo y restablecida la fiesta de la Pascua (Esdras 6).  ¿Qué relación encuentras en  estos dos acontecimientos?  ¿Qué relación hay con tu propia vida?  ¿Qué relación tiene esto con el tiempo que estamos viviendo ahora?


El Señor te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti.  Tenga de ti misericordia, ponga en ti su paz,  te levantes  a edificar y  que juntos, como una sola persona,  reparemos los fundamentos y  tomemos posesión de la herencia que a nuestro Padre le ha placido darnos.


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